Recurso Hídrico
Aprovechar y proteger el agua que nos queda
El agua es la riqueza más grande que tenemos en Centroamérica, pero a la vez, el recurso que más sufre el descuido y desperdicio.
Cada vez hay más consumidores desde ciudadanos hasta empresas y esto ha ocasionado conflictos por el líquido.
Durante el 2006, habitantes de Barrio Modelo, Conchagua, Montelimar de La Paz y El Salitre en Nejapa, El Salvador, se manifestaron con bloqueos de calles por la carencia de agua y en Huisquiel de Conchagua, los vecinos se opusieron a un proyecto de explotación de agua potable de la comunidad para fines comerciales.
Del mismo modo en Costa Rica, la comunidad costera de Sardinal en Guanacaste, logró limitar la construcción de un acueducto que llevaría agua a un proyecto turístico usando el recurso que abastecía a los pobladores.
Estos conflictos evidencian una distribución de agua sesgada, mientras áreas urbanas y comerciales cuentan con agua potable, las periferias de la ciudad y zonas rurales carecen del líquido.
La crisis mundial del agua es causada por la falta de una política ambiental efectiva que permita su preservación, la de los bosques y los suelos. También es producto de la corrupción, la falta de instituciones eficientes y la inercia burocrática.
Esto facilita la contaminación del líquido con vertidos residuales de todo tipo generadas por nosotros mismos.
Se prevé que en los próximos años el promedio mundial de abastecimiento de agua por habitante disminuirá en un tercio a causa del crecimiento de la población, la contaminación y el cambio climático. A mediados de siglo habrá 2.000 millones de personas que sufrirán la escasez de agua.
Aquí en Centroamérica
Entre el 90 y el 95% de las aguas residuales y el 70% de los desechos industriales se vierten sin tratamiento en aguas limpias como los mares y ríos.
Esto amenaza la producción de alimentos y la salud por lo que debe haber acciones para usar el agua de la manera más racional.
En todos los países se extrae una importante cantidad de agua y aunque la región es rica en el líquido hay situaciones diferentes en cada país.
El Salvador posee una sola cuenca que abastece el 90% de la nación, es el país con menos disponibilidad de agua y una alta extracción.
En el otro extremo Costa Rica tiene una alta disponibilidad de agua, pero así es la extracción de elevada. Guatemala se encuentra en un punto medio entre extracción y uso del agua. Nicaragua sufre carestía del líquido y además posee reservas limitadas; Honduras tiene un gran potencial del líquido, aunque la extracción se va intensificando.
Pese a que el potencial de agua con la que contamos es alto, muchos centros urbanos no tienen y la calidad que reciben no es la mejor.
Acciones
Los estados tienen poca información sobre cuál es su situación real en materia de disponibilidad de agua. Aún así se impulsan campañas de reforestación, educación y disposición de desechos como parte de los primeros pasos para cuidarlas.
Hace falta aplicar una política de gestión integral de los recursos hídricos, ya que deben suministrar servicios de agua desde consumo diario hasta agricultura e industria.
Hay que tomar en cuenta que los países se enfrentan también a otros factores externos que afectarán los recursos hídricos como cambio climático, desastres naturales como un deslizamiento que afecte una naciente o humanos tales como la contaminación por hidrocarburos derramados.
Todos generarán problemas como enfermedades por falta de agua potable o su contaminación y la imposibilidad de garantizar el abastecimiento a futuro debido al agotamiento de las fuentes.
Hoy debemos contribuir con el proceso de conservación, ahorrando el agua en casa, trabajo, industria y el Estado debe definir políticas para promover un saneamiento del medio.
Esto debe ir paralelo a la educación, información, control y cobro justo sobre el consumo y el desarrollo de una cultura del agua.
Sin embargo, cada uno de nosotros podemos hacer una gran contribución para disfrutar y proteger el agua con solo utilizarla en forma responsable e invitando a la gente que nos rodea a hacer lo mismo.
Y si nuestro compromiso es mayor, podemos unirnos a organizaciones que trabajen por mejorar el manejo del agua en lugar donde vivimos. Así generaremos el cambio.


